La preocupación China

Recientemente, al bajar de un avión de Volaris en la ciudad de San Diego, vi en el aeropuerto una comitiva de oficiales navales de la marina china, quienes a su vez apenas llegaban de un vuelo procedente desde Beijín, un vuelo en el que un gran porcentaje de los pasajeros eran militares.

Al principio me pareció muy extraño el hecho de haber visto esta gran cantidad de soldados chinos viniendo a territorio estadounidense, sin embargo, al pensar bien el asunto, lo entendí de una manera más clara al llegar una palabra a mi mente: “Taiwán”.

Hace un par de días, la líder de aquella isla asiática con aspiraciones de independencia, habló por teléfono al presidente electo de los Estados Unidos para felicitarle por su elección, una llamada que por cortesía recibió muy amablemente Donald Trump; sin embargo, esto causó euforia en Beijín y se desató una crisis diplomática muy incómoda para ambos países.

En lo personal me parece un poco exagerada la reacción del gobierno chino ante un mero gesto de cortesía de un mandatario a otra persona de un carácter similar, sin embargo, también entiendo la postura que deben mantener en cuanto a Taiwán, debido a que esa es una isla de la que no pueden ni deben perder el control, ya que si esto pasa, China podría sufrir un colapso económico, político y social.

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Sin embargo, Taiwán tiene otros planes y está resuelta a obtener su independencia de China, ya sea por la vía diplomática o por la vía militar, ya que están listos para ambas circunstancias, especialmente para la vía armada, aunque la situación parezca imposible para la isla de Taiwán, sin embargo, las cosas casi nunca son lo que parecen y al gigante a veces lo puede matar una minúscula serpiente.

Aunque el poder militar chino es enorme, inclusive llegando a tener el número de efectivos listos para combatir más alto en el mundo, el gigante asiático no es tan poderoso en el aire, pese a que tiene muy buenos aviones de combate, pero su número es reducido y el entrenamiento de sus pilotos no es exactamente el mejor, aunque está lejos de ser malo.

Taiwán por su parte tiene una excelente fuerza aérea compuesta de pilotos perfectamente entrenados y aviones de combate lo suficientemente avanzados para combatir en el aire con cualquier potencia.

En la era moderna, aquel ejército inferior en el aire es un ejército que se encuentra desde el principio en severas desventajas, ya que una buena fuerza aérea puede poner el 85% de un ejército convencional fuera de combate en un par de semanas como mucho.

El problema que tiene Taiwán es el sistema de misiles ultra-efectivos, capaces de neutralizar ataques aéreos con facilidad, creando una sombrilla magnética de protección, creando oportunidades para ataques simultáneos con misiles, teniendo como blanco principal los aeropuertos.

Esto es algo que Taiwán sabe muy bien, por lo que su plan se compone en un 80% de la asistencia de los Estados Unidos, algo contra lo que ahora China se prepara.